Historia de Cruz Roja Española (Parte V) …

Posted on abril 17, 2008. Filed under: Apuntes, enfermeria, historia de la Enfermeria, Uncategorized | Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , |

Historia de Cruz Roja Española

España en el ámbito humanitario siempre estuvo en primera línea. Así en la creación de la Cruz Roja en ningún momento dudó en su decisión, y en 1863 una representación española estuvo entre las catorce naciones que asistieron a la Primera Conferencia Internacional, y fue la séptima nación que en 1864 se adhiere al I Convenio de Ginebra.

En España la Cruz Roja se organiza bajo los auspicios de la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, en 1864, y es declarada “Sociedad de Utilidad Pública”. Desde entonces, los distintos gobiernos de la nación, han estado representados de una forma u otra en el seno de Cruz Roja, aunque esto no ha impedido que actúe siempre bajo los Principios que inspiran a la Institución. Su evolución ha sido siempre una constante adaptación a los problemas y a las necesidades sociales que han ido produciéndose. Solo así se puede explicar la vigencia de una organización con más de 130 años de historia.

En una primera época fiel a sus orígenes, su actuación estuvo centrada en intervenciones humanitarias en caso de conflicto armado. Así, en 1870 prestó ayuda humanitaria en la guerra franco/prusiana siendo este el primer envío de ayuda humanitaria que realiza la Cruz Roja Española y en 1872 actuaba por primera directamente en la tercera guerra carlista. En su constante adaptación a las necesidades a raíz de los conflictos bélicos en África en 1918, se produce una fuerte expansión de sus centros sanitarios, llegando a sumar cerca de 36 hospitales. En un panorama de carencias generalizadas en materia sanitaria, la red de Cruz Roja tuvo un especial significado.

Durante la guerra civil de 1936 a 1939 realizó un a importante actividad y, finalizada ésta, lleva a cabo la repatriación de los españoles que se encontraban en la URSS.

La importante experiencia adquirida durante la guerra se empleó en la intervención ante los desastres ocurridos en todo el territorio nacional. Se asistió a las víctimas de los incendios, inundaciones, accidentes de todo tipo, etc. En la década de los setenta, la Institución completó la red de Puestos de Primeros Auxilios en las carreteras españolas, que había iniciado su primera expansión en el período republicano. Fue una nueva respuesta ante el avance en las comunicaciones por carretera que produce un aumento del parque automovilístico y, consiguientemente, un aumento de los accidentes de tráfico que requieren una respuesta rápida.

También se iniciaron las tareas de socorro en el mar y en aguas interiores y el salvamento de náufragos, que a través de la Cruz Roja del Mar se convertiría en uno de los servicios más conocidos y valorados por la opinión pública. En la década de los setenta y sobre todo en los ochenta, la Cruz Roja Española dará un importante salto, crece su actividad cuantitativamente y nuevas acciones y servicios dan un nuevo sentido a la misma. A partir de 1985 se inicia una profunda reorganización con la democratización de la Institución, la potenciación de la participación de los voluntarios, la apertura hacia nuevos campos de actuación, etc.

Pero es fundamentalmente en la década de los noventa cuando se produce la gran modernización de la institución y su adaptación a los nuevos retos que planteaba la sociedad Española, por una lado la consolidación de la intervención social con los colectivos vulnerables (personas mayores, refugiados e inmigrantes, afectados de SIDA, drogodependientes, infancia y juventud, población reclusa, discapacitados, mujer en dificultad social), por otro el espectacular incremento de los programas internacionales (cooperación al desarrollo, ayuda humanitaria, cooperación institucional) que ha supuesto un importante incremento de los recursos humanos y materiales dedicados a este ámbito. Todo ello acompañado por un proceso de modernización de las estructuras y democratización y mayor autonomía que culmina con la aprobación de unos nuevos estatutos (Junio de 1997) y Reglamento General Orgánico (29 de julio de 1988).

La Cruz Roja durante la Guerra civil española

Desde los primeros días de la Guerra Civil, concretamente el 29 de julio de 1936, el comité directivo de la Cruz Roja Española fue disuelto por el Gobierno republicano y remplazado por un grupo de siete personas (Clemente, 1999). Las primeras informaciones que llegaron a la Cruz Roja en Ginebra señalaban que casi todos los prisioneros de ambos bandos habían sido ejecutados y que los médicos de ambos bandos se estaban esforzando para evitar que los heridos fuesen rematados. Enviaron, pues, al doctor Junod como delegado del CICR en Madrid.

La necesidad de conocimiento del CICR respecto a la situación de las victimas del conflicto era compartida por numerosas sociedades nacionales de la Cruz Roja, como por ejemplo Bélgica, Gran Bretaña, Francia, Portugal y Suiza, para lo que se habían dirigido a Ginebra para ofrecer ayuda a los enfermos y heridos. Paralelamente el CICR había empezado a recibir de las autoridades de Madrid y Burgos quejas y protestas de ambas partes enfrentadas (Clemente, 2004).

Con la llegada del doctor Junod, el CICR comenzó su labor. Junod pretendía obtener el cese de los fusilamientos de rehenes en uno y otro bando. Para ello se trasladó a Madrid para reunirse con el presidente de la República, José Giral y con los nuevos miembros del Comité Central de la Cruz Roja Española. De la reunión mantenida con el Comité quedaron establecidos tales objetivos (Clemente, 2004)

1. La Cruz Roja Española se comprometía a dar su apoyo a los delegados del CICR ante las autoridad de la República.

  1. Se aceptaba la ayuda de otras sociedades nacionales de la Cruz Roja.
  2. La Cruz Roja Española se hacía responsable de respetar el emblema de la Cruz Roja.

Tras aquella firma, Junod se dirige a la zona franquista para proponerles la ayuda del CICR. Cuando llega a Burgos es recibido por el general Miguel Cabanellas, presidente de la Junta de Defensa Nacional y por el vocal de la misma, Emilio Mola. Éstos firmaron un documento en el que se daban por enterados de los acuerdos firmados entre el gobierno de Madrid y el CICR mediante la Cruz Roja Española.

Tras aquella firma, Junod se dirige a la zona franquista para proponerles la ayuda del CICR. Cuando llega a Burgos es recibido por el general Miguel Cabanellas, presidente de la Junta de Defensa Nacional y por el vocal de la misma, Emilio Mola. Éstos firmaron un documento en el que se daban por enterados de los acuerdos firmados entre el gobierno de Madrid y el CICR mediante la Cruz Roja Española.

Una vez obtenidos ambos acuerdos, Junod se puso en contacto con la sede del CICR en Ginebra para poner en marcha la ayuda. Desde el CICR se gestionó la compra, expedición y el reparto del material sanitario, productos farmacéuticos, además de la correspondencia… La Cruz Roja norteamericana y la holandesa fueron las primeras en enviar donativos en metálico.

Más de diez gobiernos y más de cuarenta sociedades nacionales de la Cruz Roja enviaron, además, donativos (Clemente, 2004).

Uno de los puntos del acuerdo firmado tanto en Madrid como en Burgos era el respeto al emblema de la Cruz Roja. En ambas zonas se utilizó el emblema para proteger a instalaciones sanitarias y grupos de la Sanidad Militar. No obstante hubo momentos en los que a pesar de la utilización de este signo, se hizo caso omiso por ambas partes y se bombardearon zonas que se suponía inviolables según el acuerdo firmado por ambas partes. Es por ello que tanto una parte como otra se acusaban mutuamente de violar el convenio firmado y el emblema. La liga de Sociedades de la Cruz Roja, por su parte, hoy Federación Internacional, ofreció igualmente la adquisición de medicamentos e instrumentos quirúrgicos y aseguró su transporte, así como recogió y transmitió a Ginebra las demandas de noticias de personas residentes en España.

La Cruz Roja estableció zonas neutrales o de seguridad para dar protección a los civiles no combatientes que sufrían los continuos bombardeos (Clemente, 1999).

Ante esta situación, el CICR siempre actuó con suma cautela, aunque finalmente, en la Conferencia de Londres de 1938 lograría que se aprobase la IX Resolución a favor de la protección de la población civil contra los bombardeos aéreos.

El Comité trató desde los inicios de la guerra civil de dar respuesta a las necesidades materiales y humanitarias de la población afectada de los dos bandos. Una de las mayores obsesiones del CICR era que brillara la equidad entre ambas zonas respecto a la distribución de los suministros, no obstante, el CICR envió a la zona rebelde más ayudas sanitarias para los centros benéficos o caritativos por su mejor situación de salud alimenticia, mientras que a la zona republicana envió más alimentos pro sus necesidades al respeto.

El CIRC fijó en España 4 delegaciones: Madrid y Barcelona en la zona gubernamental y Burgos y Sevilla en la rebelde. Estas delegaciones eran las encargadas de hacer respetar el signo de la Cruz Roja, crear los servicios de búsqueda e información para los familiares de los prisioneros, enfermos o fallecidos y de distribuir, en nombre de las Sociedades Nacionales donantes, los socorros que ellas estaban dispuestas a enviar a España. El número de delegaciones fue aumentando hasta diez pero en junio de 1938 quedaran sólo dos (Clemente, 2004).

Según la revista oficial de la Cruz Roja de 1936 a 1938 se habían atendido en el bando republicano 1.329.579 heridos y enfermos, las ambulancias realizaron 2.645 salidas y se recogieron, solo en Madrid, 6.459 heridos de metralla. En mayo de 1939 el CICR tuvo la intención de cerrar sus delegaciones. Pero la Cruz Roja Española insistió en mantener dichas delegaciones en Madrid y Barcelona para que pudieran continuar ocupándose de las numerosas demandas de noticias y de las repatriaciones de los refugiados españoles. Atendiendo a estas razones, el CICR decidió mantener la delegación de Madrid hasta mediados de julio y la de Barcelona hasta septiembre del mismo año (Clemente, 2004)

La acción de la Cruz Roja Española en la actualidad

Hoy en día Cruz Roja Española es una de las organizaciones más activas del Movimiento Internacional de la Cruz Rojay de la Media Luna Roja. Según los datos de 1993 cuenta con cerca de 835 Asambleas diseminadas por todo el país, cerca de 600.000 socios,

30.000 donantes de sangre y 130.000 voluntarios. Las acciones de Cruz Roja Española son muy diversas y han ido 44 adecuándose a las necesidades que requiere una sociedad en constante evolución, así como a los cambios históricos que se han producido a nivel internacional; sin perder las señas de identidad que le dieron origen. Esto se traduce en una institución dinámica y actual, con mayor presencia social y una más alta eficiencia en actividades de solidaridad.

Hacia los Grupos Más Vulnerables.

Personas mayores. Refugiados y extranjeros. Toxicómanos. Enfermos y afectados de SIDA. Población reclusa Infancia y juventud marginada Programa de lucha contra la pobreza

Hacia la Población en General.

La Acción socio-sanitaria. Socorros y emergencias. Protección ambiental. Búsquedas de personas desaparecidas.

Sensibilización de la Población.

La Paz y el Derecho Internacional Humanitario. Derechos Humanos.

Tercer Mundo.
La protección del medio ambiente.

La Cooperación con el Tercer Mundo.

Ayuda de emergencia.
Rehabilitación y prevención.
Cooperación al desarrollo.

Los Recursos Humanos de la Cruz Roja Española.

Voluntarios.
Socios.
Cruz Roja Juventud.

La cruz roja en cifras

DATOS GENERALES

Oficinas autonómicas 17
Oficinas Provinciales 52
Oficinas locales, comárcales e insulares 831
Hospitales 15
Bancos de sangre 4
Centros de reconocimiento médico 23
Bases y puestos de primeros auxilios 931
Tierra 879
Mar 52
Escuelas universitarias de enfermería 5
45
Centros de formación profesional sanitaria, primaria y secundaria 9
Escuelas de auxiliares sanitarios voluntarios 15
Pisos tutelados mayores 19
Centros acogida inmigrantes/extranjeros 4
Pisos de reinserción de toxicómanos 3
Casas de acogida para enfermos de SIDA 5
Unidades dependientes para reclusos 2
Residencias de ancianos 5
Centros de día talleres para infancia y juventud 4
Pisos de acogida para menores 3
Guarderías 7
Centro de emergencia social para drogodependientes 3
Centros de acogida para mujeres maltratadas 5
Centros de día para personas mayores 22
Centros ambulatorios de atención a toxicómanos 26

Bibliografía

Enfermería fundamental – Masson Master de Enfermería Fundamentos de enfermería – Potter Perry Curso de nivelación de ATS – UNED Área 2 Cruz Roja y Media Luna Roja – Michel Pollard

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F. de Enfermería (IV) La Media Luna Roja…

Posted on marzo 16, 2008. Filed under: Apuntes, enfermeria, historia de la Enfermeria, Uncategorized | Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , |

La media luna roja

El simbolo de la cruz roja, en principio desprovisto de significado, paso su prueba de fuego durante la guerra que enfrento a Turquia, con Serbia, Montenegro, y Rumania.

En Turquia, aunque existia la organización de la Cruz Roja, no comenzo su funcionamiento, hasta que estallo dicha guerra en 1876. Por su parte, los paises valcanicos, al estallar la guerra, formarón sus equipos de ayuda sanitaria al frente, y que portaban la Cruz Roja, como distintivo.

Los primeros resultados fueron desastrosos, ya que la cruz, representaba para los Turcos, el simbolo de la represión sufrida durante la epoca de la cruzadas, con lo que no solamente no se evito el ataque a los servicios medicos, sino que potencio el ensañamiento de el ejercito turco contra estos.

Tras la guerra, Turquia anuncio que respetaria el simbolo de la cruz roja para las ambulancias del enemigo. Tambien en estos años se fundo la “Asociacion Otomana para el socorro de los militares, heridos y enfermos”, que adopto el simbolo de la media luna roja como simbolo de distincion.

En 1929, durante una conferencia para revisar la convección de Ginebra, se adoptó la nueva situación y también el emblema de la Media Luna Roja. Más tarde, se cambió el nombre de la organización para pasar a llamarse oficialmente Cruz Roja Internacional y Movimiento de la Media Luna Roja.

Estructura

Hoy en día, el Movimiento Internacional está formado por tres componentes, cada uno de los cuales posee personalidad jurídica propia, y desempeñan funciones diferentes pero complementarias:

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR)

La Federación Internacional de Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.

Las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.

Las diferentes partes del Movimiento se coordinan a través de tres órganos:

LA COMISION INTERNACIONAL: Que se reúne cada cuatro años y que constituye la más alta autoridad deliberante de la Cruz Roja. Esta determina la política fundamental en las cuestiones de principio, en la esfera del derecho internacional humanitario, y en lo que se refiere a la organización y operaciones.

LA COMISION PERMANENTE: Es el órgano que prepara la Conferencia Internacional, en íntima colaboración con la Sociedad Nacional, sede de la Conferencia. En el intervalo entre conferencias, la comisión permanente coordina las labores del CJCR y las de la Federación.

EL CONSEJO DE DELEGADOS: Es el órgano en el que se reúnen los representantes de todos los componentes del movimiento. Se reúne cada dos años, y a menudo tiene que pronunciarse sobre cuestiones de política o sobre cualquier otro asunto de común interés para el Movimiento: presenta propuestas para los puestos de presidente, vicepresidente y secretarios de la Conferencia y decide el orden en que deberán examinarse los temas.

El comité internacional de la cruz roja (CICR)

El CICR es el órgano fundador de la Cruz Roja, en 1863. Es una organización independiente, privada y neutral, con sede
en Ginebra, integrada por ciudadanos suizos y que actúa en el mundo entero para proteger y socorrer a las víctimas de
los conflictos armados.

Los dirigentes del CICR son de nacionalidad suiza, y el órgano supremo es un comité integrado por 25 miembros comomáximo, encargados ellos mismos de designar a los nuevos miembros.

El comité se reúne ocho veces al año en Asamblea, en la que se determinan la política general y os principios de acciónde la Institución. Siete miembros del comité forman el Consejo Ejecutivo, que se encarga de dirigir los asuntos operacionales y supervisar directamente la administración.

La acción del CICR se basa en los Convenios de ginebra y en sus Protocolos Adicionales, así como en los Estatutos del
Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, y en las Conferencias Internacionales.

El CICR tiene los siguientes objetivos:En tiempo de guerra, la protección y asistencia a las víctimas de los conflictos armados. Para ello, los delegados del CICR visitan hospitales, campamentos, lugares de trabajo, prisiones, o cualquier otro lugar donde hayan prisioneros.Estas visitas se realizan para comprobar las condiciones materiales y psicológicas de la detención, y no los motivos de la misma.El CICR no sólo se ocupa de los detenidos, sino de cualquier colectivo afectado por el conflicto, para lo que se desarrollan programas de asistencia material y médica. El CICR determina las necesidades, y después organiza, administra y controla los programas de asistencia. También se satisfacen las necesidades prioritarias de medicamentos ymaterial médico para atender a los heridos, además de problemas generales de salud que afectan a las víctimas de losconflictos, como epidemias, malas condiciones de higiene y nutrición inadecuada.

El CICR cuenta además con la denominada Agencia Central de Búsquedas (A.C.B.), que trata de establecer contacto
entre familiares separados a causa de los conflictos armados.

El CICR no dispone de fondos propios ni de fortuna alguna. Hay cuatro fuentes de financiación para el presupuesto de
la Institución:

Las contribuciones de los Estados Partes en los Convenios de Ginebra.
Las contribuciones de las Sociedades nacionales.
Las contribuciones privadas.

Donativos y legados diversos.

La federación internacional

La Federación es una organización no gubernamental, sin carácter político, racial, ni confesional, y representa a todas las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Gran parte de la labor de la Federación está relacionada con la prestación y la coordinación de la asistencia a favor de las victimas de los desastres. Cuando sobreviene un desastre, la Federación actúa a nivel internacional, como coordinadora de las operaciones de urgencia sobre el terreno emprendidas por la Sociedad Nacional. Basándose en la información enviada desde la zona siniestrada y en las peticiones recibidas, lanza inmediatamente llamamientos a las demás Sociedades miembros para solicitar asistencia. Transporta los donativos de las Sociedades Nacionales, de los Gobiernos o de otros donantes, distribuye víveres y suministros que no se encuentran disponibles en la zona afectada, y si es necesario, envía expertos al país donde ha ocurrido el desastre con el fin de ayudar a la Sociedad Nacional en las actividades de socorro.

Otra función primordial de la Federación consiste en prestar asistencia a las Sociedades Nacionales, especialmente a las nuevas, en el ámbito del desarrollo de su organización, proporcionando para ello asesoramiento, formación material y equipo. Otra acción importante de la Federación, en los últimos tiempos, es la asistencia a los refugiados fuera de las zonas de 40 conflicto armado. En estas acciones a menudo se colabora con el alto Comisionado de las Naciones Unidas para los refugiados. Este aspecto desde hace unos años tiene tal magnitud que ha movilizado los recursos de todo el Movimiento.

La Federación cuenta con una Asamblea General donde cada sociedad miembro tiene un voto. Este órgano, que se reúne cada dos años, es el “parlamento” de todas las Sociedades Nacionales, y fija la política general de actuación y elige los componentes del resto de los órganos estatuarios.

La Federación se financia mediante las contribuciones anuales de todas las Sociedades Nacionales miembros, las contribuciones voluntarias asignadas a los programas de socorro y desarrollo, donativos y otras fuentes.

Las sociedades nacionales

Prácticamente en todos los países del mundo existe una Sociedad nacional de la Cruz Roja o de la Media Luna Roja,
cuyos estatutos han sido oficialmente reconocidos y que actúa como auxiliar de los poderes públicos.
Fundadas para atender a los soldados heridos o enfermos, las Sociedades Nacionales despliegan hoy, tanto en tiempo
de paz como en tiempo de guerra, múltiples actividades que varían en función de las necesidades de cada país y de sus
habitantes:

Protección de la salud.

Acciones de bienestar social con los colectivos vulnerables.

Intervención en socorros.

Medio ambiente.

Defensa de los derechos humanos.

Ayuda ante catástrofes.

Apoyo a otras sociedades nacionales.

Difusión del DIH (derecho internacional humanitario).

Ayuda a las víctimas de los conflictos.

Promoción de la donación de sangre y órganos.

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F. de Enfermería (III) La Cruz Roja…

Posted on marzo 14, 2008. Filed under: historia de la Enfermeria | Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , |

Los tiempos de paz
La situación internacional, había cambiado en los últimos tiempos, cada vez más países preparaban a sus voluntarios para atender a los enfermos en tiempo de guerra, y tanto Henry Dunat, Como Clara Burton, se hicieron una misma pregunta, ¿Por qué desperdiciar todo ese esfuerzo de preparación de voluntarios en tiempos de Paz?. Había situaciones en las que la sociedad necesitaba de ayuda, como los periodos posteriores a las guerras, los accidentes, los desastres naturales, y en los que resultaba muy valiosa la información recibida por los voluntarios. Esta idea que ya havia sido planteada anteriormente en 1865 había sido rechazada por temor a que mermasen sus capacidades para los tiempos de guerra.

Clara Barton argumentaba que las victimas de los accidente naturales necesitaban de las mismas ayudas que los soldados heridos, que la formación y los conocimientos y el material sanitario… había que utilizarlos para aliviar cualquier tipo de sufrimiento, ya fuera en tiempos de guerra o paz. En 1884, expuso estas ideas la conferencia internacional en Ginebra, a partir de ese momento las organizaciones nacionales comienzan las labores de auxilio que continúan hoy en día.

En 1887, la Cruz Roja Americana funda varios hospitales en Florida como respuesta a una epidemia de fiebre amarilla. En 1889 la Cruz Roja Americana auxilia a las víctimas de la inundación de Johnstown en Pennsylvania. En 1881 ayudo a las victimas de hambre en Rusia.

La guerra de nuevo

A finales del siglo XIX la guerra se había propagado por muchos puntos geográficos. Los ingleses luchaban en Sudáfrica, los japoneses atacaron la provincia china de Corea, los españoles, cubanos y americanos se disputaban Cuba. En 1904 estalló la guerra entre Rusia y Japón.

Los descubrimientos de Louise Pasteaur y Joseph Lister sobre la importancia de la esterilidad en las heridas supusieron una gran revolución en el tratamiento de los heridos de guerra. El progreso en el campo de los calmantes dio un gran auge a la cirugía. Los voluntarios de la Cruz Roja fueron sustituidos por profesionales sanitarios, y en muchos países la Cruz Roja y la Media Luna Roja fundaron hospitales para enseñar y preparar a personal sanitario.

Los desaparecidos II

Al comienzo de la primera guerra, la Cruz Roja volvió a abrir oficinas para localizar muertos, heridos y desaparecidos, que ya había sido una de las primeras funciones de la Cruz Roja. En esta oficina trabajaban mas de mil voluntarios que cruzaban información de bajas en el campo de batalla con las solicitudes de información realizadas por los familiares.

Prisioneros de guerra

Uno de los grandes temas de interés también de la Cruz Roja fue la forma en que se trataba a los prisioneros de guerra y las condiciones en las que vivían por ello, organizó entre otros el envío de más de dos millones de paquetes de comida para los prisioneros, comprobó que las condiciones de los campos de prisioneros de guerra eran tolerables, preparo el intercambio de 450.000 prisioneros enfermos o heridos.

Los principios fundamentales de la Cruz Roja

La Conferencia Diplomática de 1864 aprobó un marco jurídico que sentó los fines fundamentales de la Cruz Roja: la acción efectiva de socorro a los heridos, los vehículos y personal sanitario que deberían ser considerados y respetados como neutrales y, por tanto, protegidos en los conflictos bélicos.

En 1921, el Comité Internacional de la Cruz Roja adoptó cuatro principios: Caridad, Universalidad, Independencia e Imparcialidad. En 1964, la Federación Internacional de Cruz Roja y Media Luna Roja adoptó estos principios a los que sumó otros tres. Pero fue en Viena y en el año 65 en la XX Conferencia Internacional de la Cruz Roja cuando se definieron y aprobaron los Principios Fundamentales actualmente en vigor:

Humanidad, Imparcialidad, Neutralidad, Independencia, Carácter Voluntario, Unidad y Universalidad.

Los Principios Fundamentales son el Código de Conducta e Ideario del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, constituyen las señas de identidad de la Institución en todos los ámbitos y niveles de actuación. Los Principios obligan a toda la Institución en su conjunto y es uno de los elementos de cohesión fundamentales del Movimiento. Ahora bien, no podemos olvidar que los miembros de la Institución como parte visible de la misma se encuentran obligados por los Principios en un doble sentido:

Actuar en todo momento y lugar de acuerdo con estos Principios.

Mantener un compromiso ideológico.

El voluntario de Cruz Roja debe ser conocido y reconocido, como tal,
por la actividad que desarrolla, (centrada en determinados colectivos y/o situaciones) y por la forma de actuar que
deberá reflejar la asimilación personal de los Principios Fundamentales.

Humanidad

El Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, al que ha dado nacimiento la preocupación de prestar auxilio, sin discriminación, a todos los heridos en los campos de batalla, se esfuerza, bajo su aspecto internacional y nacional, en prevenir y aliviar el sufrimiento de los hombres en todas las circunstancias. tiende a proteger la vida y la salud, así como a hacer respetar a la persona humana. favorece la comprensión mutua, la amistad. La cooperación y una paz duradera entre todos los pueblos.

El Principio de Humanidad es esencial en el Movimiento, ya que establece el fin prioritario de la Institución: “Prevenir y aliviar el sufrimiento humano en todas las circunstancias”, los objetivos generales:

Proteger la vida y la salud.

Hacer respetar a la persona humana.

También especifica una determinada forma de acción que nos permitirá conseguir los objetivos, Favorecer:

La comprensión mutua y la amistad.
La cooperación.

Una paz duradera entre los pueblos.

Este Principio se fundamenta en el valor de la persona, dotada de dignidad y derechos inviolables y en la solidaridad con todos aquellos que sufren. Es la expresión del compromiso del Movimiento con la defensa de los derechos humanos.

El Movimiento ha estado presente en la defensa de los derechos humanos desde sus orígenes, aunque no siempre explícitamente. Destacan particularmente las acciones en los siguientes temas: tortura, desapariciones forzadas o involuntarias, discriminación racial, derechos de la infancia, campos en los que puede desempeñarse un cometido movilizador. Ello sin dejar de tener en cuenta otros muchos derechos de contenido económico social y cultural, y en los conocidos como de la “tercera generación” o derechos de solidaridad (paz, desarrollo y medio ambiente), se realizan de hecho numerosas contribuciones.

En la consecución de estos objetivos los voluntarios expresan su solidaridad mediante actitudes de:

Comprensión, cooperación, amistad, interés afectuoso y desinteresado.

Respeto, que nace del reconocimiento de la individualidad del otro, de sus capacidades y posibilidades.

Relaciones abiertas, horizontales, sin caer en redes afectivas, que bloquean.

Imparcialidad:

No hace ninguna distinción de nacionalidad, raza, religión, condición social ni credo político. Se dedica únicamente a socorrer 35 a los individuos en proporción con los sufrimientos, remediando sus necesidades y dando prioridad a las más urgentes.

Supone la esencia del pensamiento del Movimiento. Del reconocimiento de todos los seres humanos nace la no discriminación, por motivos de raza, sexo, religión, condición social, credo político o ideología. Supone la no aplicación de distinciones de carácter desfavorable por el mero hecho de pertenecer a una categoría determinada. La única “discriminación” estará en base de las necesidades: la asistencia será proporcional a la intensidad del sufrimiento. Exige luchar contra todo prejuicio y actuar ateniéndose solo a los hechos a fin de hacerlo sin preferencias personales ni ideas preconcebidas.

La vivencia de este Principio no sólo se ejercita en situaciones extremas de conflictos bélicos o confrontación de grupos, sino que tiene ramificaciones que nos afectan en la cotidianeidad, en la forma de relacionarnos con aquellos que “son distintos

o que no piensan como nosotros. De ahí la necesidad de profundizar en la tolerancia, como actitud que exige un ejercicio personal de apertura de la mente y aceptación del otro, tal y como es, sin menoscabo de las propias convicciones.

Neutralidad:

Con el fin de conservar la confianza de todos, el Movimiento se abstiene de tomar parte en las hostilidades y, en todo tiempo, en las controversias de orden político, racial, religioso e ideológico.

A la vez que se respetan los derechos civiles, políticos y sociales de toda persona, el Movimiento se abstiene de tomar parte en cualquier tipo de controversia de orden político, racial, religioso o ideológico en todo tiempo.

Neutralidad significa no entrar en controversias para poder actuar en todo tiempo y lugar. En este sentido la neutralidad es una garantía de acción. No debemos confundir nunca ser neutral con ser indiferente, la neutralidad supone tomar partido por los más vulnerables.

Lógicamente al voluntario de Cruz Roja no se le pide que renuncie a su ideología, todo el mundo tiene unas determinadas ideas, sino que ésta no se refleje en la acción que desempeña en nombre de Cruz Roja.

No debemos confundir nunca neutralidad con imparcialidad:

El neutral se niega a pronunciarse, no toma partido.
El imparcial actúa según unas normas establecidas.

Independencia:

El movimiento es independiente. Auxiliares de los poderes públicos en sus actividades humanitarias y sometidas a las leyes que rigen los países respectivos, las Sociedades Nacionales deben, sin embargo, conservar una autonomía que les permita actuar siempre de acuerdo con los principios del Movimiento.

Este Principio aparentemente entra en una contradicción: por un lado establece que el Movimiento es independiente, por otro, que es auxiliar de los poderes públicos. Sin embargo no existe tal contradicción. La independencia supone:

Oponerse a toda injerencia de orden político, ideológico o económico.

No ser un instrumento de la política gubernamental.

Independencia ante la opinión pública.

Libertad de acción.

Pero al mismo tiempo es una Institución auxiliar de los poderes públicos ya que:

Las Sociedades Nacionales son reconocidas por los Estados.

Su acción complementa la desarrollada por los poderes públicos cubriendo aquellas áreas a las que no pueden
llegar las diferentes Administraciones, siempre con la autonomía necesaria para cumplir los Principios
Fundamentales y poder decidir las acciones que realiza y las que no.

Para hacer realidad este Principio en la cotidianeidad, se requiere que los voluntarios de Cruz Roja:

Respeten estos Principios por encima de sus intereses particulares.

Profundicen y se entusiasmen con el papel que, como voluntarios de Cruz Roja, están llamados a ejercer para
el desarrollo de una sociedad que, sin ellos, sin la acción solidaria e independiente de Cruz Roja, carecería
de un elemento de vertebración necesario para el mundo actual.

La Independencia de la Institución se garantiza en la práctica con un funcionamiento interno democrático, estando
abierta a todos, con fuentes de financiación diversas y con una gran diversidad de acciones.
Esta independencia nos ayuda a ser más libres para actuar por la dignidad, bienestar y defensa de los sujetos más
débiles de la sociedad, y a comprender el compromiso y responsabilidad que, además, tenemos con la Institución.

Carácter voluntario:

Es un movimiento de socorro voluntario y de carácter desinteresado. La Cruz Roja es una asociación de voluntarios, por lo que el Voluntariado forma parte de la propia esencia de la Institución.

El voluntariado tiene las siguientes características:

La relación del voluntario con la actividad que desarrolla en Cruz Roja comporta:

Implicación personal: relación de ayuda, comunicación, compañía, paz, etc.

Expresión de los Principios Fundamentales.

Servicio gratuito y desinteresado.

Se compromete libremente a dedicar “un tiempo” a una actividad voluntariadentro del campo de actuación de Cruz Roja.

Participación en la comunidad, para mejorar las condiciones de vida de sus semejantes.

La participación voluntaria es cooperativa, es decir, trata de lograr un mayor nivel de Humanización, a
través de la cooperación entre los distintos actores y factores sociales.

Unidad.

En cada país sólo puede existir una Sociedad de la Cruz Roja o de la Media Luna Roja, que debe ser accesible a todos y extender su acción humanitaria a la totalidad del territorio.

Este principio supone que debe existir una única Sociedad Nacional por país y por tanto extender su acción a todo el territorio y estar abierta a todos.

Garantiza que la Cruz Roja no se diluya en Asambleas independientes y garantiza la coherencia institucional.

Actualizar la conciencia de nuestra permanencia a una sola y gran institución, extendida por todo el mundo y por todo el territorio nacional, y mantener la esencia de su identidad debe ser para todos los miembros de Cruz Roja motivo de orgullo, a la vez que de estímulo para el cumplimiento de las normas y orientaciones que dimanan de sus documentos y órganos.

Universalidad.

El Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, en cuyo seno todas las sociedades tienen los mismos derechos y el deber de ayudarse mutuamente, es universal.

El Movimiento tiene vocación universal y aspira a extender su acción a todo el mundo. Pero al mismo tiempo esta universalidad implica que todas las Sociedades Nacionales desde la más grande y desarrollada a la más pequeña tienen los mismos derechos y deberes en el seno del Movimiento y el deber de apoyarse mutuamente.

Las actividades voluntarias a la vez que son concretas, referidas a sujetos personalizados, tienen la posibilidad de ser ampliables a cualquier persona que se encuentre en situación similar, lo que permite diseñar procesos y establecer estrategias universalizables.

Emblema

El emblema de la Cruz Roja, que sirve para identificar a quienes de una forma neutral se dedican a proteger a los heridos, es un homenaje a Suiza, por ser el Estado que toma la iniciativa de convocar la Conferencia Diplomática (son el signo y los colores de la bandera suiza, pero invertidos). Este emblema dio además nombre a todo el movimiento humanitario.

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